Anteayer

El monumento a Rubén Darío

Autoridades asistentes a la inauguración, junto al autor del monumento, Ángel Orensaz.


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El domingo 22 de octubre de 1967, a las 13 horas, tuvo lugar la inauguración del monumento que la ciudad de Zaragoza dedicaba al poeta nicaragüense Rubén Darío con motivo del centenario de su nacimiento, que tuvo lugar el 18 de enero de 1867 en Metapa, luego rebautizada en 1920 como Ciudad Darío en su honor. En realidad, el nombre completo del escritor era Félix Rubén García Sarmiento, y el porqué del uso de Darío como apellido lo explicaba el propio interesado en sus memorias:

“En realidad, mi nombre debía ser Félix Rubén García Sarmiento. ¿Cómo llegó a usarse en mi familia el apellido Darío? Según lo que algunos ancianos de aquella ciudad de mi infancia me han referido, uno de mis tatarabuelos tenía por nombre Darío. En la pequeña población conocíale todo el mundo por don Darío; a sus hijos e hijas, por los Daríos, las Daríos. Fue así desapareciendo el primer apellido, a punto de que mi bisabuela paterna firmaba ya Rita Darío; y ello, convertido en patronímico, llegó a adquirir valor legal; pues mi padre, que era comerciante, realizó todos sus negocios ya con el nombre de Manuel Darío.”

Monumento cubierto con las banderas de España y Nicaragua, tras el que se aprecia la antigua rosaleda.


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El acuerdo para la construcción del monumento se tomó el 10 de agosto de 1967, según consta en el libro de actas del Ayuntamiento en el que se indica que “en un dictamen de la Comisión de Cultura, Sanidad y Beneficencia se acordó aprobar la erección en el Parque Primo de Rivera de un monumento que perpetúe la memoria del gran poeta nicaragüense Rubén Darío, con motivo de celebrarse el centenario de su nacimiento. Abonándose el importe de la mencionada tasa que se calcula en 150.000 pesetas con cargo al capítulo II, artículo único, apartado 5º, epígrafe 506 del presupuesto ordinario actual”.

Su autor fue el escultor oscense Ángel Orensanz, utilizando bronce, piedra y hormigón y buscando una integración total con el paisaje. La base de hormigón, hoy oculta por la vegetación, tiene dos relieves que simbolizan, uno, la Música y el Arte, y otro el comienzo de la vida. La figura, que representa a un niño alcanzando a una estrella, es de bronce y pesa 300 kg, realizada primero en barro y luego vaciada en un molde de escayola. La roca central pesa 12 toneladas y fue extraída de las cercanías del pantano de la Peña.

Completaba el conjunto una lápida de mármol donde estaban grabados unos versos del poema «Al rey Óscar»: «Mientras el mundo aliente, mientras la esfera gire, mientras la onda cordial aliente un sueño, mientras haya una viva pasión, un noble empeño, un buscado imposible, una imposible hazaña, una América oculta que haya, vivirá España.» Hoy los versos están grabados en una placa metálica.

El alcalde de Zaragoza, don Cesáreo Alierta, dirige unas palabras a los asistentes.


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Al acto de inauguración asistieron, entre otros el Gobernador señor González-Sama, el alcalde don Cesáreo Alierta, el rector de la Universidad, el presidente de la Audiencia, el presidente del Instituto Cultural Hispánico de Aragón, la reina de las fiestas y sus Damas de Honor y la casi totalidad de la colonia hispanoamericana. También se desplazaron hasta Zaragoza el embajador de Nicaragua en Madrid, don Vicente Urcuyo Rodríguez, el secretario de la embajada don Teodoro Arroliga y don Mariano Sanz Briz, ministro plenipotenciario y jefe de la Cancillería del Ministerio de Asuntos Exteriores, entre otras personalidades.

El embajador de Nicaragua en Madrid, don Vicente Urcuyo Rodríguez, en un momento de su discurso durante la inauguración.


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Con el monumento cubierto por las banderas española y nicaragüense, el primero en tomar la palabra fue el alcalde Alierta, quien tras el discurso abrazó el embajador señor Urcuyo entre los aplausos de los asistentes y que fue quien tomó la palabra para finalizar el acto de inauguración. Tras el mismo, el Ayuntamiento ofreció un almuerzo en el Hotel Goya.

Los asistentes ante la lápida con los versos del poema «Al rey Óscar».


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