Anteayer,  Aragón Digital

Molinos del Far West en la Exposición de Zaragoza


Vista aérea desde la entrada. La fuente de Lasuén en primer plano, y tras ella el pabellón de los Alimentos. El fotógrafo ha conseguido trepar al arco de ingreso y toma desde allí la panorámica. Asoman tras el pabellón los dos “molinos”.

Estudio Coyne. AMZ_4-1_0003010.
La huerta de Santa Engracia en 1863 
Finalmente, en el área abarcada por el cruce de las actuales Zurita e Isaac Peral se encontraba el sector destinado a las atracciones, que de forma independiente pervivirá durante un tiempo tras el cierre llamándose Petit Park . 

Siguiendo en esa misma dirección, el límite del ámbito expositivo lo marcaba el pabellón del Ministerio de Fomento, organismo nacido en el periodo fernandino del que dependían industria, comercio, agricultura, ferrocarriles, carreteras y puertos.

Y es en el espacio que separaba a Fomento de “La Veneciana” donde los planos sitúan un “molino de viento con bomba elevadora de agua”.

Aunque por esas fechas las bombas de agua eléctricas suplían con ventaja a tan aparatosa máquina, la oferta de este maravilloso ingenio se dirigiría a los agricultores que no dispusiesen de suministro. Era el caso del bodeguero jerezano Eduardo Bohorques, al que pocos días antes de la inauguración “El diario de Córdoba” ponderaba contando que en su finca, “La Serrana”, prestaba servicio una maquinaria que movida por el viento proveía de agua a sus viñedos. Añadía el medio que Bohorques, concesionario exclusivo para España de la casa matriz norteamericana, presentaría los mecanismos “en la exposición a realizar en Zaragoza”. Llegado el momento, el mismo diario informará de las felicitaciones que el jerezano recibió de Alfonso XIII en su visita.

También en la parte de atrás de Fomento, vecino de los apasionantes retretes subterráneos los planos señalan un segundo molino con la leyenda «molino de viento y bomba elevadora de agua de la casa Soler, de Barcelona», firma que en 1897 ya producía molinos con “palas de orientación variable”, una virguería.

No obstante, en una tarjeta postal tirada a partir de una fotografía de Coyne se aprecia rotulado en la veleta del primer molino, en teoría traído por Bohorques, el nombre de la fundición zaragozana “Pellicer y Juan”.

La empresa “Pellicer y Juan” se publicitaba en el “Anuario del Comercio, de la Industria, de la Magistratura y de la Administración” como «especialistas en turbinas, dínamos e instalaciones eléctricas», lo que nos lleva a considerar que el aparato allí expuesto pudo haber salido de sus talleres y no ser la absoluta novedad antes proclamada, por mucho que el terrateniente se camelase a Don Alfonso XIII, digámoslo así, sencillo de camelar.
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