Anteayer,  Aragón Digital,  Profesionales,  PUBLICACIONES DIGITALES

Las tres tumbas de Miguel Fleta

Miguel Fleta en el apogeo de su carrera.

Colección José Luis Cintora para Anteayer Fotográfico Zaragozano

Miguel Burró Fleta nació el 1 de diciembre de 1897 en Albalate de Cinca, municipio de la provincia de Huesca, y falleció en La Coruña el 29 de mayo de 1938. Si su vida fue azarosa, tanto en lo musical como en lo político, también se puede decir lo mismo sobre el destino de sus restos mortales.

Fue el pequeño de 14 hermanos en una familia de campesinos que también regentaban el bar del pueblo, y que de niño acompañaba con jotas sus trabajos en el campo, con un talento natural para el canto. A los 18 años decide trasladarse a Zaragoza, donde conoció a Miguel Asso, quien le preparó para el certamen de jota de 1917, que finalmente no ganó. Se trasladó a Barcelona, donde decidió hacer una audición en el Liceu, tras la que tampoco fue admitido. Sin embargo, la soprano Luisa Pierrick, que daba clases en ese mismo teatro, le escuchó cantar una jota previa a esa audición y aceptó ser su profesora de canto, relación que con el tiempo pasó a ser sentimental. En septiembre de 1919 se trasladan a Italia, donde su talento natural y la formación recibida de Luisa le permitieron obtener un papel en Francesca de Rímini, tras el que siguió otro en Aida. Tosca fue la obra que le catapultó definitivamente al éxito, pese a ciertas discrepancias con su autor Puccini, por el modo de interpretar el Addio alla vita. Fleta obtiene éxitos en Madrid, donde Alfonso XIII fue a verle y conocerle llegando a apadrinar a su segundo hijo.

Segundo de los estudios de Quintas Goyanes de “Miguel Fleta en su lecho de muerte”, realizado en 1971.

Museo de Belas Artes da Coruña

Las giras por América, con actuaciones en el Metropolitan de Nueva York, hacen que se convierta en el tenor mejor pagado del momento, lo que le permitió comprar la casa natal de sus padres en Albalate de Cinca y un palacete en Madrid que llevó el nombre de Villa Fleta, entre otras propiedades. En Zaragoza actúa en el Teatro Circo, inaugura el teatro Olimpia de Huesca, más tarde volvió a Barcelona donde cosechó éxitos en ese Liceu que no le admitió en su primera audición…hasta convertirse en el primer tenor en cantar la inolvidable aria de Turandot Nessun dorma en su estreno en 1926 como Michele Fleta en la Scala de Milán, dirigida por Toscanini.


La separación ese mismo año de Luisa Pierrick fue un cambio en lo personal y en lo profesional para el tenor, quien quizá mal aconsejado inició su declive, tanto profesional como económico, tuvo que vender su Villa Fleta madrileña, también provocado por la operación de un nódulo de garganta que le obligó a no hablar durante tres meses y a no cantar durante otros tres. Sería muy largo resumir el devenir de Fleta aquí, quien en 1936 trasladó su residencia a La Coruña donde pasó sus últimos años de vida, acompañado de su esposa, Carmen Mirat.

El féretro de Miguel Fleta nada más ser exhumado del nicho provisional en la manzana 3 del cementerio de Torrero.

Gerardo Sancho, AMZ_4-1_0105632

La muerte le sobrevino en su domicilio de la plaza de Orense debido a una uremia que llevaba padeciendo durante tres semanas, y aunque tuvo momentos de mejoría que hicieron pensar en una completa recuperación, no pudo superarla. Al día siguiente, una multitud se agolpó en dicha plaza para presenciar los funerales, que a petición del propio Fleta se llevaron a cabo sin honores. Presidiendo el duelo se encontraba el Jefe Provincial de la Falange, el gobernador civil y el presidente de la Diputación. El féretro cubierto con la bandera española y la de la Falange Española Tradicionalista fue llevado a hombros por miembros de esta organización hasta recibir sepultura en el segundo departamento del cementerio coruñés, donde en un principio se proyectaba construir un panteón para albergar los restos de personalidades célebres en el que reposaran los suyos, que fueron enterrados con el hábito franciscano.

Inicio de la comitiva con el traslado de los restos del tenor.

Gerardo Sancho, AMZ_4-1_0105633

Sin embargo, tres años después, por un acuerdo del Ayuntamiento de Zaragoza del 3 de mayo de 1941, se decidió costear su traslado hasta la capital aragonesa, a la que llegaron el 28 del mismo mes desde Alagón, hasta donde fueron a recibirlos autoridades y miembros de la Peña Fleta de Zaragoza y de Madrid. Conducidos hasta la capital, a las siete y veinte llegaron a la Diputación Provincial donde quedaron depositados. En ese lugar se instaló la capilla ardiente ante la que desfilaron millares de personas. De allí salió al día siguiente a hombros de miembros del Frente de Juventudes hasta la plaza de España, momento en el que sonó a través de un altavoz colocado por Radio Zaragoza un disco con el Adiós a la vida interpretado por el propio Fleta. A hombros esta vez de miembros de la Peña Fleta, el ataúd, seguido por la Banda Provincial de Música de Zaragoza que interpretaba la Marcha Fúnebre de Chopin, fue trasladado hasta la iglesia parroquial de Santa Engracia, en cuyo crucero se instaló un sencillo túmulo rodeado de grandes hachones, donde se celebraron solemnes funerales en sufragio de su alma. Una vez acabados, el féretro fue colocado en una carroza automóvil que lo llevó hasta el cementerio de Torrero. Allí recibió sepultura en un sencillo nicho situado en la manzana 3, concedido a perpetuidad por el Ayuntamiento hasta que se construyera un mausoleo dedicado al tenor albalatino.

Comitiva con el féretro de Miguel Fleta por el andador de Costa, cuyo mausoleo se ve al fondo.
Gerardo Sancho, AMZ_4-1_0105634

Tuvieron que pasar 18 años hasta que sus restos fueran trasladados, esta vez en el que parece ser ya su definitivo último viaje, lugar donde reposan hoy, en el mismo espacio en el que se proyectó un monumental mausoleo. A las 11 de la mañana del 29 de mayo de 1959 tuvo lugar una misa de réquiem por el alma del tenor aragonés oficiada por el reverendo Mariano Alegre, paisano y amigo del finado; en la que se cantó el Panes Angelicus de César Frank por Ignacio Moreno, integrante de la Polifónica Miguel Fleta. A la misa asistieron, entre otros, dos de los hijos del tenor, Elia y Miguel; otros familiares, los concejales Gracia y Lázaro del Ayuntamiento de Zaragoza, don Joaquín Gascón, presidente de la Peña Fleta de Madrid; don Pedro Galán Bergua por el Ateneo y Tertulia teatral, don Manuel Coyne, don Ángel Bayod y don Gregorio Ara, por la Peña Miguel Fleta; el alcalde de Albalate de Cinca, así como otras personalidades y amigos del fallecido.

Terminada la misa se procedió al traslado del féretro por parte de algunos asistentes desde el nicho provisional hasta el lugar de su reposo definitivo, ante el cual el capellán del cementerio, el capuchino don Eduardo de Egaña, cantó un responso solemne. Sobre la lápida provisional de piedra se colocó una corona por parte de la peña Miguel Fleta y dos ramos de flores de sus dos hijas.

Momento del responso realizado por Eduardo de Egaña antes de inhumar los restos de Fleta en su tumba definitiva.

Gerardo Sancho, AMZ_4-1_0105637

Hablaba del mausoleo monumental que se proyectó para mayor gloria de don Miguel, del que en el momento del traslado estaba construido el graderío, el basamento y la tumba propiamente dicha. Con un proyecto de José de Yarza de 1947 y un presupuesto de 70.000 pesetas que se obtuvieron en el festival celebrado el 29 de mayo de 1958 con motivo de dar el nombre de Fleta al hasta entonces Gran Teatro Iris. El mausoleo tenía una columnata, en grupos de cuatro columnas más pequeñas, que cerraban un arco de medio punto. Al fondo, en el interior, el proyecto incluía una gran cruz en relieve, a cuyos lados se dejaba espacio para que el escultor añadiera bajorrelieves ornamentales. El material previsto era piedra de cantería moldurada, incluyendo la cubierta. Como se puede comprobar si se visita hoy el cementerio de Torrero, el mausoleo no pasó de ser un proyecto que nunca se llevó a cabo.

Los hijos de Miguel Fleta, Elia y Miguel acompañados de familiares y amigos rezando ante la tumba de su padre.

Gerardo Sancho, AMZ_4-1_0105652

Con motivo del centenario del nacimiento de Miguel Fleta, en 1997 y 1998 se desarrollaron actos conmemorativos y el Ayuntamiento zaragozano decidió sufragar un busto para ser colocado en el panteón, adjudicándose la obra al escultor Alberto Gómez Ascaso, que contó con la colaboración del hijo del tenor, Miguel, quien aportó fotografías y documentos para facilitar la labor del escultor. La instalación del busto tuvo que esperar hasta el 29 de mayo de 1999, sexagésimo primer aniversario de la muerte de Fleta, dejando el lugar de su reposo definitivo tal como se puede contemplar hoy si alguien quiere pasear por el museo escultórico al aire libre que también es el cementerio de Torrero. Aunque hoy los graderíos y la lápida que cierran la tumba poco tengan que ver con los originales de piedra con el nombre del tenor y una cruz labrada, mientras que hoy tanto las gradas como la losa son de granito, con la cruz y la inscripción de metal.

Proyecto de mausoleo, José de Yarza, 1947.

Amanecer, 28 de mayo de 1959

Comparte en tus redes
error: Content is protected !!